Tips para conseguir el mejor resultado en la decoración de tus paredes

Tips para conseguir el mejor resultado en la decoración de tus paredes

Como todos sabemos, las paredes son el elemento que permite fusionar las demás partes del entorno.

Sin una pared adecuadamente decorada, el piso, los muebles y demás componentes decorativos podrían quedar huérfanos. Siempre que vayas a cambiar la imagen del salón se recomienda comenzar por ellas.

Aquí dejamos un par de ideas para que consigas tú camino sin mucho esfuerzo:

El primer paso a realizar es pintar o empapelar las paredes para que sirvan de elemento mediador entre los componentes del salón. Puedes apoyarte en papel con relieve.

Existen muchas alternativas que intentan imitar a elementos reales. En caso de que el destino sea el baño, complementa el papel con una capa de barniz para extender su durabilidad.

Para los dormitorios, una opción puede ser solo empapelar la pared del cabecero y pintar las demás con los colores y los diseños deseados. Esto dará una sensación más dinámica.

También puedes acudir al papel con textura que es más resistente a los roces y por tanto más duradero. Las líneas verticales son muy utilizadas para dar una sensación de mayor altitud.

Si las paredes quedan descubiertas, puedes adornarlas a partir de cuadros y pinturas. Estos elementos darán una sensación decorativa más sofisticada y son una herramienta muy eficaz para hacer complementos al concepto general de la decoración.

Los espejos también son una opción fantástica. Ten en cuenta que si vas a usar rayas verticales, deberás adornar con espejos asimétricos para que no haya una ruptura del patrón de la pintura.

Los rodapiés de las paredes deben ser acordes a la carpintería de la casa, al estilo de las puertas y ventanas y deben ser armoniosos con el resto de muebles.

Incluye molduras en los techos y las paredes. Puedes replicar modelos originales o bien buscar modelos que sean de tu gusto. La idea es transmitir parte de tu personalidad en estos elementos.

Consejos para pintar la fachada de tu hogar

La fachada de la casa es nuestra carta de presentación.

Generalmente, procuramos invertir y mantener un buen diseño a partir de una decisión, tomada en función de la cantidad de tiempo y recursos de los que dispongamos.

Una buena idea para reducir costes es acudir a páginas como http://www.hazmeprecio.com/presupuesto/pintar-piso para reducir lo máximo posible el presupuesto para pintar la fachada y darle así un nuevo aspecto.

 El color es uno de los elementos más llamativos en las fachadas de los hogares. Todo esto con el objetivo de poder trasmitir nuestro calor de hogar hacia el exterior y que este calor sea el que nos reciba después de una larga jornada de trabajo.

Cuando nos planteemos una decisión como esta, es importante conocer el significado del color que vayamos a elegir para lograr el efecto deseado. Quizás tengamos que cambiar otros elementos en la fachada, pero el resultado final merecerá la pena.

 Por ejemplo, el color rojo da una sensación de calor. De hecho, es la representación de la sensación percibida del fuego, la pasión y el movimiento. El aporte a nuestra fachada será de fuerza y vitalidad.

El azul tiene un significado opuesto: transmite una sensación de tranquilidad, calma y relajación. Es ideal para una imagen de hogar sereno y lleno de paz que es lo que el agua nos trasmite.

 El verde es el color del equilibrio natural. Trasmite un sentir equivalente al del color azul.

 El amarillo es de tonalidad cálida, cuya sensación esta inclinada a la del color rojo. Sin embargo, con un poco menos de intensidad, da una sensación de vitalidad y energía, capaz de estimular el panorama exterior.

El color blanco, en cambio, produce una sensación de ausencia. Es ideal para diseños de exteriores que requieran mayor protagonismo que el color de la fachada. Además, es indicado para lugares muy calurosos, siendo su función la de reflejar el exceso de radiación solar.

 Como medida alternativa, los colores solidos mencionados pueden combinarse con colores análogos, logrando una sensación más dinámica sin perder el concepto de lo que se quiere trasmitir.