La fachada de la casa es nuestra carta de presentación.

Generalmente, procuramos invertir y mantener un buen diseño a partir de una decisión, tomada en función de la cantidad de tiempo y recursos de los que dispongamos.

Una buena idea para reducir costes es acudir a páginas como http://www.hazmeprecio.com/presupuesto/pintar-piso para reducir lo máximo posible el presupuesto para pintar la fachada y darle así un nuevo aspecto.

 El color es uno de los elementos más llamativos en las fachadas de los hogares. Todo esto con el objetivo de poder trasmitir nuestro calor de hogar hacia el exterior y que este calor sea el que nos reciba después de una larga jornada de trabajo.

Cuando nos planteemos una decisión como esta, es importante conocer el significado del color que vayamos a elegir para lograr el efecto deseado. Quizás tengamos que cambiar otros elementos en la fachada, pero el resultado final merecerá la pena.

 Por ejemplo, el color rojo da una sensación de calor. De hecho, es la representación de la sensación percibida del fuego, la pasión y el movimiento. El aporte a nuestra fachada será de fuerza y vitalidad.

El azul tiene un significado opuesto: transmite una sensación de tranquilidad, calma y relajación. Es ideal para una imagen de hogar sereno y lleno de paz que es lo que el agua nos trasmite.

 El verde es el color del equilibrio natural. Trasmite un sentir equivalente al del color azul.

 El amarillo es de tonalidad cálida, cuya sensación esta inclinada a la del color rojo. Sin embargo, con un poco menos de intensidad, da una sensación de vitalidad y energía, capaz de estimular el panorama exterior.

El color blanco, en cambio, produce una sensación de ausencia. Es ideal para diseños de exteriores que requieran mayor protagonismo que el color de la fachada. Además, es indicado para lugares muy calurosos, siendo su función la de reflejar el exceso de radiación solar.

 Como medida alternativa, los colores solidos mencionados pueden combinarse con colores análogos, logrando una sensación más dinámica sin perder el concepto de lo que se quiere trasmitir.